Último Capítulo
Después de tanto tiempo, voy a terminar este fic. Disculpen... la verdad me tomé muchísimo tiempo para terminar de escribirlo. Me pasaron tantas cosas que no podía concentrarme en esto. Igual preferí tomarme mi tiempo para poder hacer un final como la gente.
Espero que les guste.
Xoxo, Creepie.
Capítulo 52. A new Life.
Narra Evelyn
—¿Estás segura de esto? — preguntó mi madre.
Me encontraba en el aeropuerto de Ezeiza, estábamos juntos con Gerard y me estaba despidiendo de mi mamá. Sabía como debía estarse sintiendo en estos momentos. La relación que tenía con Gee había dado muchas vueltas y fue muy intensa y complicada, y la verdad, no podía evitar sentirme afligida por mi madre...debía estar muy intranquila con esta repentina decisión mía de volver a New Jersey con él. Es que, sólo yo sabía con certeza que esta vez todo iría bien.
—Sí, totalmente.
—En ese caso, hija...te voy a extrañar... — dijo entre lágrimas.
Se me partía el corazón al tener que dejar a mi madre. Pero seguramente la visitaríamos. Ahora debía abandonar el nido e ir en busca de mi felicidad.
—Mamá, sabes que siempre voy a tener tiempo para visitarte. No me voy para siempre... —consolé con la voz entrecortada.
—Lo sé, lo sé. Tienes que ser feliz y encontrar tu camino en esta vida y yo no seré obstáculo. Sólo prométeme que llamarás.
—Te lo prometo.
—Gracias, hija. — me dijo, luego se dirigió a Gerard. Temí por lo que estuviera a punto de decir. — Cuídala, ¿si?
—Lo prometo, señora.
Sentí un alivio interno. Hasta que me dí cuenta que el español de Gerard había mejorado. ¿A qué se debía esto? Decidí callar porque consideré que no era el momento. Abracé a mi madre y le dejé una carta para que la leyera cuando ya me hubiese ido.
Altavoz: El vuelo C615 con destino Newark está apunto de ser abordado.
—Bueno...supongo que es hora de irme — dije a mi madre.
—Sí... Cuídate mucho. Te quiero.
—Yo también, mamá. — ambas lloramos y nos abrazamos. Era difícil despegarme de ella, más que la última vez.
—Cariño, — llamó Gee tocando mi espalda. — debemos irnos.
—Tienes razón... Adiós, mamá. ¡Te llamaré pronto, lo prometo!
Tomé mi equipaje y fuimos alejándonos junto con Gerard. Aún tenía unas cuantas lágrimas bajo mis ojos y él las secó con sus hermosas manos.
—No estés triste, cariño. Te prometo que te dejaré que llames seguido a tu mamá y podrás verla cuando tu quieras. Tomaremos un vuelo si es necesario. Eso no es problema y lo sabes.
—Sí, lo sé. Es sólo que... No será lo mismo.
—Mi vida, aún estás a tiempo...ya sabes, puedes quedarte si así lo deseas.
—¿Qué? — inquirí.
—Eso, mi amor. Es tu felicidad lo que me importa...entiende que quiero que estés bien, no importa si es al lado mío.
—Yo jamás podría ser feliz si no estás conmigo. Entiende que te amo. — al decir esto, una amplia sonrisa se dibujó en sus labios.
—Yo también te amo.
—Una pregunta...
—La que quiera, princesita.
—¿Desde cuando hablas tan bien español? Digo, porque le entendiste perfectamente a mi madre y de hecho, le contestaste en español.
—Estuve estudiando. Era sorpresa para ti.
—No tenías porque de verdad...
—No quiero que pierdas la costumbre cuando estemos allá. Es parte de lo que tú eres. No quiero que lo pierdas.
—Eres muy dulce...
—No, yo soy sólo el café. Tú eres la que que endulza mi vida... — ambos reímos mientras abordábamos el avión que nos llevaría a esta nueva vida que comenzaríamos juntos.
Mamá.
Sé como te debes estar sintiendo en estos momentos. La verdad te quiero dar las gracias, por estar siempre a mí lado, por apoyarme en todo y por sobre todas las cosas entenderme. Mi relación con Gerard fue muy intensa y complicada como ya sabes. Pero cuando pensé que todo estaba perdido volvió a florecer entre las cenizas. Y sé que todo irá bien. No quiero que te preocupes ¿ok? Confía en mí.
Te prometo que te visitaré en cuanto pueda y te llamaré cuando llegue. De eso puedes estar segura mamá. Te adoro, gracias por haberme cuidado como lo haz hecho. Ahora es tiempo de que aprenda a volar por mí misma. Formaré mi propia familia y siempre tendrás las puertas abiertas de mi casa.
Disculpa si encuentras manchado el papel, es sólo que me cuesta escribir sin emocionarme. Ya me conoces, soy de lágrima fácil.
Te amo, mamá.
Epílogo. Daniela.
—¡Mamá! — llamé.
—Ahí voy hija.
—¿Quién es ella? Sí, ¡está la abue de visita!
—Qué divina que es, hija.
—Sí, sacó los ojitos del papá. — dije conmovida.
—Y la carita de la mamá. — dijo Gerard.
—¡Y le pusieron el nombre de la madrina! — exclamó Dani alias Freaqqi.
—Sí... ¡Qué lindo que hayas venido! — exclamé.
—Obvio, cualquier cosa por mi ahijadita linda.
—Y pensar... que todo esto salió por un sueño loco mío. — reflexioné.
—Oh, oh. Aquí vamos de nuevo. — dijo Freaqqi. Es que está misma reflexión... la había hecho varias veces.
Y era verdad. Todo había empezado como el más loco de los sueños. Típico en la adolescencia. Y nunca pensé que de ese sueño loco. Podría nacer algo tan sólido como esta familia que éramos ahora. Y tampoco pensé tener a esta hermosa nena que ahora tengo en mis brazos. Producto de nuestro amor.
Daniela Way Lee, el tesoro más hermoso que me dió la vida.



